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jueves, agosto 14, 2008

De memoria II

Leyendo en blog de la Farah me encontré con un post sobre sus poemas favoritos, los que aprendió de memoria y los que manda hasta por mensaje de texto (jeje). Si se trata de este tema no puedo evitar recordar a Rafael Alberti con sus Retornos del amor recién aparecido.

Pero sin duda el poema que aprendí de niña, junto a mi padre y que con los años fui comprendiendo es La casada infiel de García Lorca. Recuerdo la voz de mi viejo declamando cada estrofa con pasión como todo lo que hizo en su vida.

LA CASADA INFIEL

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

martes, julio 22, 2008

Simple

De pronto paso de largo,
no te veo ni te escucho.

De pronto te quejas
y te miro.

De pronto hablamos
y todo toma su curso.

De pronto descubro que hay días en que vasta quedarme al lado tuyo y simplemente estar.















jueves, marzo 27, 2008

No es posible esperar nuevos resultados si haces las mismas cosas

Este fue mi primer post hace casi tres años atrás....

jueves, abril 14, 2005

Esperar a que los días pasen

Qué haces cuando sólo debes esperar?
Cómo logras no pensar? porque si piensas sientes que te volverás loca de tanto darle vueltas a las cosas.
No es posible esperar nuevos resultados si haces siempre las mismas cosas.
Quiero encontrar una nueva forma, inventarme un planeta nuevo para habitar.

domingo, julio 08, 2007

Aire

Hoy me encontré con esta ochentera canción en la radio, ha dado vueltas en mi cabeza todo el día. Si bien Mecano no es de todo mi gusto y no suelo escucharlo, por ahora, creo que me gustaría ser aire.

martes, junio 12, 2007

lunes, junio 04, 2007

Resiliencia



En física se utiliza el término para expresar la capacidad de un material de recobrar su forma original después de haber sido sometido a altas presiones correspondiéndose, en este caso, con la energía que es capaz de almacenar el material cuando se reduce su volumen.

En psicología este término también es utilizado -podría considerarse una analogía respecto de la palabra y su acepción en la física- y describe
la capacidad de la persona o de un grupo para seguir proyectándose
en el futuro, a pesar de condiciones de vida adversas. Esta capacidad desafía a los profesionales de la salud, la educación, las ciencias sociales y humanas en general, a encontrar mecanismos y prácticas que permitan promover esta condición en personas y grupos que se enfrentan a situaciones desfavorables.
(Wikipedia)
Imagen: Claude Theberge, "Les Naufrages"





sábado, marzo 24, 2007

No digas nada


Todo fue como un sueño, tanto así que hoy no estoy segura que efectivamente haya sucedido. La prueba de realidad puedo encontrarla preguntando a los demás, pero no lo haré, porque prefiero no saber. Además los detalles más importantes están detrás de tu puerta y me basta con que tú y yo los sepamos.

Esa noche fui a verte, sólo a verte. Y llegaste, como siempre... tan distante. Me saludaste y cruzamos, como siempre, algunas palabras sin mayor importancia, los cigarros y el alcohol nos permitián actuar con cierta naturalidad, sabiendo que ya nada es natural entre nosotros.

Cuando alguien me hablaba no podía evitar mirarte, tu también a ratos estabas mirándome. No puse atención a nadie más. Las conversaciones del resto flotaban en el aire y a mí no me importaba nadie más que tú.


De pronto no estabas y te fui a buscar. Te encontré tirado en tu cama con la puerta entre abierta. No pregunté nada, sin pensar, casi por impulso me acosté a tu lado, sin tocarte, sólo a tu lado y me dormí ahí. Aunque no lo creas, no pretendía nada más, quería sentirte cerca, ni siquiera te miraba, me bastaba sentir tu cuerpo junto al mío.

Dormí, hasta que te levantaste a cerrar la puerta. No supe nada de los demás. Volviste a la cama y sentí el peso de tus manos en mi cintura, suaves, lentas, sin urgencia.

Los minutos siguientes me dejé llevar, te besé suavemente, con los ojos entreabiertos. Nos acariciamos largamente. Sentía mis brazos pesados, cada movimiento tardaba más de lo habitual. Tocar tu cara era un ejercicio de precisión única. No dijiste nada, yo tampoco. Por miedo a que cualquier conversación me sacara de esa nube tibia y cómoda, me quedé en silencio...


Te abracé para no dejar de sentir tu cuerpo, me pegué a tí como si fuera a caer si te soltaba.


Al llegar los rayos de sol a mi cara desperté. Eran las 9 de la mañana del viernes, lentamente me bajé de la cama y empecé a recolectar mi ropa que estaba por todos lados. Miré tu habitación, estaba algo cambiada. Volví a mirar para recordar.


Cuando ya estaba vestida, me acerqué con cuidado, te desperté y dije en voz baja: Me voy, abre la puerta por favor.


Me miraste, te pusiste una camisa y bajaste a dejarme a la puerta. Nos dimos un beso en la mejilla. Y sin decir nada más, salí de ahí antes de escuchar cualquier palabra que pudiera romper aquel instante.

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"Siniestro delirio amar a una sombra"
"La noche tiene la forma de un grito de lobo"
. A Pizarnik