El miércoles pasado tuve el placer de disfrutar de la voz de una chilena talentosa y sencilla: Claudia Acuña. No es sólo su virtud musical la que me encanta. También, su capacidad de trabajar por cumplir sus sueños es algo inspirador. Yo creo que los sueños son para cumplirlos, pero eso no pasa por arte de magia, hay que estar dispuesta a luchar por ellos. Muchas veces el miedo, la soledad, todos los obstáculos que se ponen en el camino, hacen pensar que no es posible, pero cuando logras pasar sobre eso, es maravilloso sentir que vale la pena y en ese momento vuelves a soñar de nuevo y todo comienza otra vez.
Esta chilena radicada en Nueva York hace diez años, interpretó dos canciones de su autoría. El repertorio especialmente preparado para la ocasión, contenía un par de canciones en inglés, y varios temas populares latinoamericanos, ejecutados en clave jazz y ritmo sincopado.
de Víctor Jara: "Te recuerdo Amanda" y "El cigarrito". Para cerrar su actuación escogió la conocida "Gracias a la vida ", de Violeta Parra, tema que hizo ponernos de pie a aplaudir la actuación de "la voz que vino del sur", como le llaman los gringos.




