sábado, marzo 24, 2007

No digas nada


Todo fue como un sueño, tanto así que hoy no estoy segura que efectivamente haya sucedido. La prueba de realidad puedo encontrarla preguntando a los demás, pero no lo haré, porque prefiero no saber. Además los detalles más importantes están detrás de tu puerta y me basta con que tú y yo los sepamos.

Esa noche fui a verte, sólo a verte. Y llegaste, como siempre... tan distante. Me saludaste y cruzamos, como siempre, algunas palabras sin mayor importancia, los cigarros y el alcohol nos permitián actuar con cierta naturalidad, sabiendo que ya nada es natural entre nosotros.

Cuando alguien me hablaba no podía evitar mirarte, tu también a ratos estabas mirándome. No puse atención a nadie más. Las conversaciones del resto flotaban en el aire y a mí no me importaba nadie más que tú.


De pronto no estabas y te fui a buscar. Te encontré tirado en tu cama con la puerta entre abierta. No pregunté nada, sin pensar, casi por impulso me acosté a tu lado, sin tocarte, sólo a tu lado y me dormí ahí. Aunque no lo creas, no pretendía nada más, quería sentirte cerca, ni siquiera te miraba, me bastaba sentir tu cuerpo junto al mío.

Dormí, hasta que te levantaste a cerrar la puerta. No supe nada de los demás. Volviste a la cama y sentí el peso de tus manos en mi cintura, suaves, lentas, sin urgencia.

Los minutos siguientes me dejé llevar, te besé suavemente, con los ojos entreabiertos. Nos acariciamos largamente. Sentía mis brazos pesados, cada movimiento tardaba más de lo habitual. Tocar tu cara era un ejercicio de precisión única. No dijiste nada, yo tampoco. Por miedo a que cualquier conversación me sacara de esa nube tibia y cómoda, me quedé en silencio...


Te abracé para no dejar de sentir tu cuerpo, me pegué a tí como si fuera a caer si te soltaba.


Al llegar los rayos de sol a mi cara desperté. Eran las 9 de la mañana del viernes, lentamente me bajé de la cama y empecé a recolectar mi ropa que estaba por todos lados. Miré tu habitación, estaba algo cambiada. Volví a mirar para recordar.


Cuando ya estaba vestida, me acerqué con cuidado, te desperté y dije en voz baja: Me voy, abre la puerta por favor.


Me miraste, te pusiste una camisa y bajaste a dejarme a la puerta. Nos dimos un beso en la mejilla. Y sin decir nada más, salí de ahí antes de escuchar cualquier palabra que pudiera romper aquel instante.

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"Siniestro delirio amar a una sombra"
"La noche tiene la forma de un grito de lobo"
. A Pizarnik

lunes, marzo 19, 2007

La atracción del odio

Es más fácil dejar a un lado algo porque nos queda chico que dejar de lado algo que odiamos y con lo que nos sentimos furiosos.

Cuando odiamos algo e intentamos librarnos de ello, la cosa tiende a hacerse pegajosa y a adherírsenos. Y tirar para sacarlo duele como un parche en una herida que no ha secado.

Si una relación ya no nos satisface y nos centramos en aquellas cosas que odiamos, en los aspectos negativos, la relación ejerce un gran poder sobre nosotros y no nos sentimos libres.

El odio nos atrapa en aquello que queremos dejar atrás. O será que en realidad no queremos dejarlo?

martes, marzo 13, 2007

¿Nos quedamos sin Epopeya?

¿Cómo saben que el documental Epopeya puede herir suceptibilidades si no lo han visto?

¿Porqué TVN accede a postergar indefinidamente la transmisión de esta serie documental sobre la guerra del Pacífico, ante la petición del canciller Foxley? ¿dónde queda la autonomía del canal estatal?
La censura actúa y nadie dice nada.

Ahora algunos Diputados están pidiendo verla para evaluar. ¿Acaso pretenden hacer lo mismo que con la "La última tentación de Cristo"? que casi todo Chile la vio semi escondido.

¿Qué pasa Señor Vidal?

Hasta donde sé, Epopeya es un trabajo serio, donde se realizaron entrevistas a historiadores peruanos, bolivianos y chilenos. Esto permite tener distintas visiones de los hechos ¿porqué creen que no tenemos criterio suficiente para ver algo así?

Me siento lejos de cualquier sentimiento patriótico, no es ese el punto de este post, lo que me preocupa es que a estas alturas el canal de Todos los chilenos permita que le digan lo que no puede exhibir.

lunes, marzo 12, 2007

Weep not, my darling...


On the Beach at Night

Walt Whitman

On the beach at night,
Stands a child with her father,
Watching the east, the autumn sky.

Up through the darkness,
While ravening clouds, the burial clouds, in black masses spreading,
Lower sullen and fast athwart and down the sky,
Amid a transparent clear belt of ether yet left in the east,
Ascends large and calm the lord-star Jupiter,
And nigh at hand, only a very little above,
Swim the delicate sisters the Pleiades.

From the beach the child holding the hand of her father,
Those burial-clouds that lower victorious soon to devour all,
Watching, silently weeps.

Weep not, child,
Weep not, my darling,
With these kisses let me remove your tears,
The ravening clouds shall not long be victorious,
They shall not long possess the sky, they devour the stars only in
apparition,
Jupiter shall emerge, be patient, watch again another night, the
Pleiades shall emerge,
They are immortal, all those stars both silvery and golden shall
shine out again,
The great stars and the little ones shall shine out again, they endure,
The vast immortal suns and the long-enduring pensive moons shall
again shine.

Then dearest child mournest thou only for jupiter?
Considerest thou alone the burial of the stars?

Something there is,
(With my lips soothing thee, adding I whisper,
I give thee the first suggestion, the problem and indirection,)
Something there is more immortal even than the stars,
(Many the burials, many the days and nights, passing away,)
Something that shall endure longer even than lustrous Jupiter
Longer than sun or any revolving satellite,
Or the radiant sisters the Pleiades.



Me gusta este poema de Withman... hoy quise escribir de varias cosas, pero escuché este poema en un lugar y no puedo sacarlo de mi cabeza.

miércoles, marzo 07, 2007

Pasa que somos Amigas!


Una amiga me envío un poema como aporte a este blog, porque nuestras conversaciones han circulado en torno a algunos personajes que han pasado por nuestras vidas. Por algo nos encontramos, por historias similares...

Un día yo estaba en su casa y ella me hablaba de su "Élllll" y se mete al closet y saca una blusa, muy bella, muy glamorosa. Yo la miro... respiro unos segundos y le digo que mí "Éllllll" me regalo la misma!! de otro color, claro! pero la misma, igual de bella, igual de glamorosa, jajajajajaja.

Nada es casualidad. Todo se confabula y somos amigas. Nuestros "Élllll" no son el mismo "Éllllll" pero son tan parecidos que da risa. Por algo somos amigas.



Paso que pasa
Rostro que pasabas
que más quieres
te miro
después me olvidaré
después y solo
solo y después
seguro que me olvido.

Paso que pasas
rostro que pasabas
que más quieres
te quiero
te quiero solo dos
o tres minutos
para quererte más
no tengo tiempo.

Paso que pasas
Rostro que pasabas
Que más quieres
Ay no
Ay no me tientes
que si nos tentamos
no nos podremos olvidar
Adios.


Mario Benedetti