martes, junio 13, 2006

Diez

El domingo mientras hojeaba u ojeaba ¿? (jejeje) el Artes y Letras me encontré con que Tajamar Editores tomó la iniciativa de reeditar Diez, de Juan Emar. Obra que, como menciona el artículo, era imposible encontrar en las librerías. Y que hace unos años leí, gracias a un profesor, que en la U me prestó una fotocopia de ese libro.

En la década del 30 se publicaron las obras de Juan Emar, pero la recepción de éstas no causaron demasiado entusiasmo en los lectores de época, tal vez demasiado acostumbrados a una literatura realista, tomaron distancia de su novedosa propuesta más vinculada a la vanguardia europea.

Los mundos que Juan Emar exhibe en sus obras están fundados desde la palabra y, ordenados de acuerdo a su propia lógica. La autonomía de los mundos de Emar es correspondiente con las obras vanguardistas en tanto sus leyes están definidas desde y en el propio texto.

No es posible considerar una casualidad el particular modo en que están dispuestos los cuentos, ni la gran cantidad de números que hay en las historias, ni que el narrador se identifique con el autor, ni- mucho menos- el hecho de que el libro se llame Diez.

El título nos encamina en la pista de una construcción que responde a una ordenación númerico-simbólica, lo que se suma a la particular disposición de las secciones que agrupan los cuentos: "Cuatro animales", "Tres mujeres", "Dos sitios" y "Un vicio", lo que permite identificar como principio constructivo una matriz numerológica. Esto no es extraño, pues el cubismo es la vanguardia que más influye en la escritura de Emar; por lo tanto, la búsqueda de la armonía y la reconstrucción del universo de acuerdo leyes matemáticas que propone dicho movimiento, concuerdan con la matriz propuesta por este autor.

Espero ver pronto en alguna librería la reedición de Diez y poder tenerlo en mis manos, ya no en una fotocopia desteñida, sino en original.

domingo, junio 04, 2006

Lo que no se aprende en la sala de clases

Cuando partió la movilización, igual que muchos otros no le dí mayor importancia, pero al pasar los días los chicos fueron demostrando que tienen gran poder de convocatoria y que a diferencia de mi generación, son jóvenes que nacieron en democracia y no cargan con nuestros miedos. Ellos se enfrentan a todos a rostro descubierto y exigen ser escuchados.


Mi generación creció llena de miedo y con una gran incapacidad de comprometerse (en muchos ámbitos). Nosotros somos hijos de los que alguna vez quisieron cambiar el mundo y terminaron presos, muertos, desaparecidos o exiliados. Tal vez por eso, nos resignamos a que las cosas no se podían cambiar y a bancarnos todo con resentimiento y resignación.

Estos adolescentes son distintos a nosotros ellos se atreven, no le temen a los pacos, ni a las autoridades y se mantienen firmes en sus exigencias, entendiendo la educación como un verdadero derecho para todos y no sólo para unos pocos privilegiados.

A estas alturas, algunos intentan colgarse de este movimiento, al ver que los "pinguinos" han logrado lo que otros no, pero ojo, este espacio es de ellos, de los secundarios, que hoy están en primer plano....todo el rato.

Hay quienes estan preocupados por que los chicos pierden clases, pero yo estoy segura que estos días de tomas, paros y protestas aprenden más sobre cómo ser mejores seres humanos, eso no lo aprenderán en ningún texto escolar.